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Tras meses de estudio, planificación y constancia, diciembre de 2024 marcaba la recta final de la oposición de TAI. Con el temario ya trabajado, tocaba consolidar conocimientos, detectar fallos y entrenar la estrategia necesaria para enfrentarse al examen tipo test con las máximas garantías.
El día D se aproximaba, y la materia más o menos la sabíamos. Quedaban 12 días que dedicaríamos a repasos y hacer simulacros.
Tenía disponibles 3 simulacros de la academia. Uno se hizo un par de meses antes del examen, otro un poco más cerca, y el último a dos semanas. Os comento esto porque en mi cabeza pensaba lo siguiente:
Si yo fuese preparador, el primer simulacro lo haría más exigente que el examen real, para que los alumnos no se me relajen, y estudien fuerte el último sprint. El segundo lo haría algo más liviano, pero también un poco por encima del nivel real que se van a encontrar, para que se motiven sin relajarse. Y el tercero lo haría lo más parecido al nivel real, para que se motiven y se relajen al ver que van bien preparados, dado que el examen está cerca y no quiero que estén nervioso la última semana.
Hablé con mi amigo, y quedamos en hacer los 3 simulacros del tirón. Nos dirían dónde enfocar los repasos, pero sobre todo, nos darían un nuevo impulso de motivación. O eso creía.
Los simulacros no salieron como cabía esperar. Resulta que no estaban hechos siguiendo mi teoría, sino que más bien eran bastante duros. En mi caso aprobé los 3, pero no con la nota que necesitaba para quedarme en provincia. Mi amigo suspendió dos, y aprobó uno. A menos de dos semanas del examen, los resultados no eran lo esperado. Así que analizamos qué había salido mal. Esa fue la finalidad de los simulacros: Estudiar qué hacíamos bien, pero sobre todo, qué hacíamos mal.
Tío, vamos a hacer una cosa.
¿Qué?
Me da la sensación de que este no va a ser el nivel que nos vamos a encontrar en el examen.
¿Tú crees?
Estoy convencido. Mira, te voy a pasar el examen de la convocatoria anterior, y lo vamos a hacer. Más fiel a la realidad no creo que haya nada.
Me parece bien, pero vamos no creo que diste mucho, la verdad.
Y otra cosa, ¿Cuántos fallos has tenido?
20 en la primera parte. Otros tantos en la segunda.
Tío, la estamos cagando con eso. También he tenido bastantes fallos… Tenemos que planificar una estrategia.
Estrategias para el examen de oposición tipo test de TAI
El profesor compartió un excel post examen que, a priori, me pareció una gilipollez. Pero decidimos rellenarlo para ver qué tal. Ese excel tenía 2 columnas clave: Fallos por arriesgar y Fallos por error al pasar a la plantilla.
Aunque suene absurdo el tema de fallos al pasar a la plantilla, me di cuenta de que 3 fallos eran por eso!! En la hoja del examen marcaba por ejemplo la b), pero luego al pasarla a la plantilla de respuestas, marcaba la c). Hice eso 3 veces.
Esto es más fácil de lo que parece, se juntan los nervios y la disposición de las respuestas, la cual creo que está hecha a posta. Fijaos:
En la pregunta 48 todas las respuestas van seguidas, pero en la 49 la c) está debajo de la a)… Y la b) y la d) a la derecha. Ojo con eso al pasar las respuestas.
Los fallos por arriesgar también eran cuantiosos. No compensaba perder aciertos por arriesgar en exceso. Recordé entonces otro buen consejo que nos dio el profesor: Sed conservadores, no arriesguéis. Si veis una pregunta ambigua, no se responde.
El profesor aconsejaba no contestar salvo que supieses al 100% la respuesta. En nuestro caso, tomé la decisión de arriesgar sólo en el caso en el que tuviéramos la completa y absoluta certeza, de que 2 de las posibles respuestas NO eran. Esto dejaba unas probabilidades que, bajo mi punto de vista, merecían la pena: 50% de obtener 1 punto en la primera parte, o 4 puntos en el supuesto. 50% de perder 0.33 puntos en la primera parte, o 1.33 en el supuesto.
Nico llega al cole y descubre que su mochila no está. Por suerte, no está solo: Oli, su boli mágico, está listo para seguir pistas, descubrir palabras y convertir cada página en una pequeña misión.
Es tirar una moneda al aire sabiendo que si ganas, obtienes mejor recompensa que la penalización si pierdes. Y así enfocamos la estrategia.
Cómo enfocar el examen tipo test de la oposición Técnico Auxiliar de Informática del Estado.
No responder las preguntas ambiguas, las que pueden tener 2 respuestas posibles.
No tener miedo a dejar blancos. Nada de loterías y apuestas del estado.
Tirar la monedasólo cuando puedes descartar 2 respuestas con total seguridad.
Con esa estrategia en mente, hicimos el examen de la convocatoria pasada. Mis resultados: Primera parte 39 aciertos, 6 fallos. Segunda parte 12 aciertos, 3 fallos –> 81 de puntuación directa. Llamo a mi amigo:
¿Qué tal te ha salido?
Algo mejor, pero creo que sigo suspenso.
¿Qué aciertos y fallos tienes?
(Me los indica, no lo recuerdo)
Hago el cálculo… Nene, tienes 50 puntos.
¿Qué dices, sí?
Esa convocatoria la nota de corte estuvo en 48, te sobrarían 2 puntos, aunque ya has corregido teniendo en cuenta anuladas. No habrías de temer por impugnaciones.
No jodas, ¿habría aprobado?
Y tanto.
No os podéis imaginar el subidon de moral que supuso ese examen. De vernos como el culo, a vernos muy cerca del objetivo: Mi amigo aprobar con margen para las impugnaciones, y yo sacar algo de nota para quedarme en provincia…
El resto de Diciembre lo dedicamos a repasar los temas que más nos costaban, y aquello donde fallamos tanto en los simulacros, como en el examen de la convocatoria pasada.
El examen era a las 10:00AM en nuestra provincia, así que genial. Mi amigo pasó por casa para irnos juntos, vino sobre las 8:25 pese a que tardábamos unos 30 minutos en llegar. Es mejor coger tiempo por si a caso, que no lamentarse después.
De camino le conté las múltiples pesadillas que tuve con lo del tema del supuesto. Parece ser que bastante gente ha suspendido por no marcar la casilla del supuesto que elige. Es una casilla aislada de la plantilla de respuestas principal, donde marcas si haces el supuesto I o II. Tuve varias pesadillas donde suspendía por ese motivo, pese a tener buena nota.
Llegamos al lugar, y en la puerta ya se apelotonaba la gente. Las academias aprovechaban para hacerse publicidad, regalando bolígrafos y dando indicaciones de donde podríamos ver después la plantilla de respuestas de su preparador.
En ese momento vas como en una nube. Recuerdo decirle a mi amigo que en unas horas íbamos a ser libres, independientemente del resultado. Porque sí, llega un momento cuando estudias una oposición, que estás hasta las narices de sacrificar tu tiempo de ocio por estudiar. Dejas de lado tus aficiones, salidas… incluso dejas de cuidarte.
Mi amigo estaba bastante nervioso, así que traté de tranquilizarlo haciéndole ver que tenía los conocimientos. Que no se agobiase. Y era cierto, dado que al estudiar con tarjetas de memoria, el nivel que adquieres es superior a si estudias con test. Esto es así, porque las respuestas tienes que decirlas desde cero, no elegir entre varias posibles.
Recuerdo ver a la gente nerviosa, de aquí para allá, fumando… En ese momento me dijo mi amigo: «Espero que aprobemos los dos tío. Tú apruebas fijo, pero yo lo tengo más complicado… No me gustaría verme sólo aquí el año que viene». Le miré y le dije: «Esto está aprobado nene, tranquilo». Y no lo dije por decir, confiaba en sus conocimientos, más que él mismo.
El guardia de seguridad abrió la puerta, y la gente empezó a entrar como si le fuera la vida en ello. En mi caso fui directo al servicio, los nervios estaban haciendo de las suyas.
Al salir me dirigí al aula que me correspondía, y en la puerta había dos funcionarios que me pidieron el DNI. Tras identificarme, una de ellos me acompañó dentro del aula y me señaló donde debía sentarme. Me senté.
Eran las 9:15, aún quedaba mucho para empezar. Saqué el móvil y escribi a mi amigo:
La funcionaria repartió la plantilla de respuestas de los dos modelos, A y B. Explicó cómo rellenarlo y nos instó, varias veces, a marcar el supuesto elegido cuando lo supiésemos. En mi caso iba sí o sí al supuesto I (bloque III), así que lo marqué para quedarme tranquilo de una vez por todas. Nos hicieron dejar las cosas (móviles, carteras, abrigos…) al fondo del aula.
El mando incluye un botón C para acceder al menú de GameChat en cualquier momento, así como botones GL y GR que se pueden asignar libremente a otros botones, un conector de audio para auriculares y otras funciones.
El tiempo pasó muy lento, pero como curiosidad recuerdo a un chaval que llegó a las 9:50 a la puerta, y cuando le pidieron que se identificase dijo: «Voy un momento a la cafetería y ahora vengo. Esto empieza a las 10:00, no?». Los funcionarios se miraron incrédulos y le espetaron: «Sí, a las 10:00 ya no entra nadie». El chaval asintió y se fue a la cafetería. No me di cuenta si vino a tiempo o no.
Se hicieron las 10:00, pero decidieron dejar unos minutos de cortesía. Tras esos minutos de cortesía y tras repartir y explicar los cuestionarios, empezamos a las 10:25 minutos.
Mientras la gente abría sus cuestionarios, yo lo dejé encima de la mesa. Cerré los ojos y respiré profundamente mientras rezaba unas oraciones para mí. Abrí los ojos, retiré el precinto del cuestionario, y le eché un ojo por encima. Al lío!
Me sorprendí gratamente al ver que era capaz de responder, de las 20 primeras preguntas, 10 con total seguridad. Eso me dio tranquilidad. Seguí respondiendo en la primera pasada todas aquellas en las que no tenía ni que pensar. Lo que hacía era leer la pregunta y sin mirar las respuestas, intentar responderla. Me imaginé que estaba repasando igual que hacía en Ankidroid, y funcionaba. Sabía las respuestas que eran, antes de leerlas.
En la segunda pasada me jugué algunas, pocas. Al final había respondido algo más de la mitad en la primera parte. Bastante bien la verdad, me dije. Y fui a por el simulacro.
Empecé con una blanca, pero luego encadenaba aciertos. En el simulacro sólo me jugué una, el resto no las vi seguras. Respondí también algo más de la mitad con bastante seguridad.
Ni qué decir tiene que mientras las marcaba en la plantilla, repasaba una y otra y otra vez, que las estuviera pasando bien. No es coña, lo miraba como 5 veces cada vez que pasaba un bloque de respuestas, repasando incluso las anteriores. Esos 3 fallos que cometí durante los simulacros, no podían repetirse.
Hice cuentas y no me compensaba arriesgar. Había preguntas ambiguas, otras que no tenía ni papa, y realmente ya tenía opciones para quedar en buen puesto, así que me levanté y entregué mi examen.
Cuando salí mi amigo aún no había terminado, así que le esperé. Mientras estaba fuera, escuché a la gente decir que el examen había sido más difícil que el del año pasado. Vi muchas caras largas, y lo curioso es que yo lo había visto asequible…
De pronto vi salir a mi amigo, su cara era como la mía, rara. Le pregunté y me dijo que bueno, salía con buena sensación pero raro. Lo mismo me pasaba a mi. O bien el examen iba a pillar a lo bestia, o bien era un examen amable. No había término medio: O suspendíamos a lo bestia, o aprobábamos.
Mientras esperaba a la plantilla provisional, en más de una ocasión tuve que coger mi copia de las respuestas del examen con algún temor: ¿Marqué el supuesto? ¿Puse bien el DNI? ¿Puse el sistema GEN? ¿Los nombres y apellidos estaban bien? ¿Miré si había marcado el supuesto?.. Una pesadilla por la que muchos pasaréis.
17 de Diciembre: Plantilla provisional de respuestas.
A los pocos días, el INAP publicó la plantilla provisional de respuestas. Encendí el ordenador, agarré mi copia con las respuestas del examen, y accedí a la web para descargarlas. Me aseguré de coger mi modelo de examen, y empecé a corregir: Bien, bien, bien… No me lo podía creer. Empecé a encadenar aciertos como si del bingo se tratase. De pronto, zas, un fallo. Más aciertos… Otro fallo…
No me lo podía creer, y no lo digo por decir, tuve que revisar nuevamente las respuestas. Todo estaba correcto, había logrado unos 88 puntos directos, ni en mis sueños más húmedos. Llamé a mi amigo.
Han salido las plantillas provisionales.
¿Sí? ¿Tú qué tal?
No lo he mirado aún, te he llamado directamente (le mentí para no ponerlo nervioso). Lo vemos y hablamos.
Ok.
(Me quedé esperando su llamada…). Dime, ¿Qué tal ha ido?
Qué cabrón, tú has aprobado seguro.
¿Qué? ¿Cómo te ha ido? (Temía lo peor).
Muy bien tío, he sacado 58 puntos directos. Salvo sorpresa mayúscula estoy dentro!
Y yo también nene, 88 puntos por aquí.
Jajajajaja
Jajajajaja
Lo habíamos conseguido, él había sacado nota suficiente para que no le afectasen las impugnaciones, y yo tenía opciones a pillar provincia… Quedaba esperar la plantilla definitiva.